Luego de tres años, doña Francisca vuelve a caminar

Doña Francisca en su rutina diaria de ejercicios

Un caso que mereció especial atención, del área de ayuda humanitaria del Patronato Municipal, es el de doña Francisca Benedita Marcillo Farías, de 36 años de edad, quién como consecuencia de una brusca caída en el invierno del año 2006, sufrió una fractura en el lado derecho de su cadera, que comprometió la articulación con el fémur, lo cual le impedía caminar y realizar normalmente sus actividades domésticas.

 Acudió al patronato, donde fue inmediatamente atendida, por lo delicado del cuadro clínico, necesitaba atención especializada, por lo que fue examinada en la Clínica San Francisco de la ciudad de Portoviejo.  Ante la urgencia de la intervención quirúrgica reconstructiva, fue internada en el Hospital “Verdy Cevallos”, pero las dos operaciones a las que fue sometida, no le devolvieron a doña Francisca su movilidad normal. Se vio obligada a permanecer en cama, sin posibilidades de recuperación, ante la falta de recursos económicos y ante la desesperación de sus familiares.

Pero la gestión del Patronato, a través de la Presidenta, María Piedad de Mendoza, y de Teresa Lucas Castillo, en el área de trabajo social, no desmayaron, y recurrieron a diversos medios, fundaciones, centros de atención, médicos especialistas, hasta que toda la acción desplegada, reflejó resultados positivos. El INFA Portoviejo, aportó con dinero en efectivo, mas la ayuda del Patronato, hicieron posible, una nueva intervención.
 
El 1 de octubre del 2009, doña Francisca ingresó al quirófano del Hospital “Rodríguez Zambrano” de Manta, cifrando sus esperanzas de una recuperación total, en las manos, el conocimiento y la destreza de un grupo de profesionales, dirigidos por el Dr. Dinis Chusino y un equipo de técnicos de la ciudad de Quito. Quienes luego de varias horas de intervención, con total éxito, lograron implantarle una prótesis de cadera y cabeza de fémur.

Hoy, cuatro meses después, doña Francisca acude diariamente a la unidad básica de rehabilitación del Patronato Municipal, donde los fisioterapeutas, Miguel Angel Macay y Myrian García, se muestran satisfechos, por la evolución de su condición física. Ya puede caminar sin apoyo, realiza sus ejercicios con los implementos y máquinas adecuadas. En su hogar, ubicado en la ciudadela Pampilandia, la esperan sus tres hijos y José Gregorio, su compañero de vida. Esa vida que hoy la disfruta a plenitud, gracias a la gestión, gracias a la acción de quienes conforman el Patronato Municipal de Sucre, trabajando día a día por un mañana mejor.